Se pasó de malhumorado
El final del partido fue impensado. El local, amplio dominador del encuentro, no estaba tan firme ya y su visita lo apuraba. Lamentablemente para los dueños de casa se cumplió el viejo adagio futbolero: los goles (en este caso tries) que no se hacen en un arco…De estar ganando 15 a 3 a un empate 15-15 a escasos minutos del final.
Hasta aquí, puro mérito del partido. Pero, cuando los locales ya se regocijaban con un penal muuy factible para sellar un triunfo, el árbitro se desdijo (advertido por uno de los jueces de touch) y dio vuelta el fallo que le hubiera dado la ventaja anhelada. El efecto produjo la transformación de uno de los jugadores anfitriones.
Gracias a Dios que sólo quedó en la anécdota. El tamaño de semejante ejemplar amadrenta con su sola presencia pero si encima se le agrega que miraba hacia afuera con ganas de descargar en dónde y con quién sea…el cuadro no parecía tan gracioso. Cada vez que pasaba cerca de la linea de touch izquierda (la visita y su banco de suplentes se encontraban allí), apuntaba con su dedo y decía: “a vos bigote, a vos viejo y a vos los espero a la salida”.
“Bigote”, uno de los entrenadores del equipo visitante, sólo atinó a sonreir y a imitarlo cuando este gigante regresaba su atención al juego. Finalmente, el equipo del enfurecido forward perdió por un penal y con ello las amenazas quedaron archivadas con el calor del partido. ¿En qué partido sucedió?…En el duelo de los colores, los marrones contra los de bordó.