“No somos superiores. Pero no somos todos iguales”
Lanzaron su disco y lo presentaron en Jugala q´ es gratis! Una charla con la voz institucional de la casa del Rock.
“Mi nombre es Alejandro Nagy, multi instrumentista vintage del grupo El nombre del padre. El bajo ya está en manos del amigo Javi porque estoy con poco tiempo a veces y el puede estar más acorde para armar una buena banda. Así que ahora en guitarras, en teclados más adelante y nunca viene mal un poco de bajo…”
Connie Llompart: Finalmente está en la calle, es hora de hablar del disco…
Alejandro Nagy: Por fin salió. Me parece que la idea se puede ver un poco en el arte de tapa. Hay un pez, un libro perdido en una especie de viejo pergamino encontrado en algún lado y me parece que tiene que ver con la historia o con el deseo de la banda que es tratar de recuperar algunas cosas de ese rock setentoso que se habían perdido. En algún sentido también tiene que ver con ciertas imágenes del desierto. No queremos decir que estamos en un desierto musical sino que por ahí falta un poquito esto. No hay una contradicción mayor que un pez espada en un desierto rodeado de hojas perdidas de un libro antiguo. La idea es recuperar un poco lo perdido para relanzarlo y que otras generaciones puedan disfrutar de eso.
CLL: ¿Qué transmite el disco, en melodía y letra?
AN: A nivel emocional creo que el oyente se encuentra primero con la sorpresa de sonidos muy fuertes. Una vez llevamos el disco al programa que hacía Zeta Bosio y en un momento estaba distraído hasta que preguntó qué era lo que sonaba. Pensó que era una banda de afuera. Dijo: ¿ese es el disco? Y pidió que lo pasaran de nuevo. Le sorprendió el sonido. Es un audio grande no muy usado aca, no sé por qué, en realidad no hemos usado nada del otro mundo. Después va a encontrar desde historias con lugares, no diría comunes, pero puntos de contacto con la gente como puede tener cualquier canción más o menos armada en base a vivencias. Y también hay un vuelo literario que escapa un poco más allá de lo habitual. La cura tiene mucho que ver con cartas a Teo de Van Gogh. Me parece que jugamos a aprovechar, más que el significado, la musicalidad que puede tener la palabra.Y hablando de canciones, la charla se derivó en cuál era la mejor canción que escuchó Nagy. Y sin drama se pone a cantar Somewhere over the Rainbow de Israel Kamakawiwo, conocido como LZ, un popular cantante hawaiano que murió a los 38 años. “Es la canción más linda que escuché en mi vida”, dice Ale.
CLL: Había una versión de la Rana René también…
AN: La Rana René me va a seguir conmoviendo siempre, lo mismo que el Pato Donald, que era mi mejor remedio para mi depresión del domingo a la tarde. Porque cuando era chico era muy solitario aunque no parecía. Siempre lo dije: A mí el que me salvó de no tirarme debajo de un tren era el Pato. Cuando llegué a Disney, con 40 años, vi la estatuita del pato en la entrada, me largué a llorar y la abracé! Después, atrás mío, había unos 20 Ned Flanders boludos abrazados a la estatua. Hasta que un boludo no fue, no fue nadie. Eran todos unos cagones.
CLL: Había que animarse, pero aparte fuiste el primero y eso está muy bueno
AN: Si estuvo buenísimo. Me conmovió el Pato. Me lo tocan y está todo mal. El pato es un enfermo, es un psicópata de mierda. Pero siempre me generó ternura dentro de su estupidez, delirio o bronca.
CLL: Química con el Pato Donald…
AN: Con el Pato Donald, con el Conde Pátula, con los patos me llevo muy bien. Siento que es un ave que no tiene mucho glamour pero me simpatiza. Y es muy rico.
CLL: A eso no me atreví…
AN: Mi abuela los criaba y hacia un paté increíble.
CLL: No te traía un poco de nostalgia comerlos…
AN: Puede ser que tenga un poco de eso ¿eh? Pero no me parecía mal que los alimentara y después los (leer ruido de acogotar) para algo. Para mi era parte de la vida, era un todo. Me fui a la mierda…
CLL: Todo bien. Retomemos, hacia donde ves la proyección de la banda…
AN: Va a salir algo de material. El problema es que no vivimos de la música. A veces estamos complicados con los horarios. En mi caso se me sumó RSM, mis clientes, la radio, el canal. Son muchas cosas y en la semana tengo cada vez menos tiempo. Por eso la inclusión de Javier. La idea es acoplarme yo. Por ejemplo, con los teclados quiero sumarle colores. El power está, el sonido también. Ahora le faltan pinceladas. Detalles que hacen que una canción sea grande. Me acuerdo de Maria, de Blondie, que tiene esas campanitas. Si se las sacás es una linda canción. Pero con la campanita se va arriba. Parece una pavada pero esos pequeñísimos detalles definen mucho a una canción. No me acuerdo qué baterista decía que a Ringo Starr lo subestimaban mucho como batero. Sin embargo en Ticket to Ride cualquier batero hubiese hecho (Ejemplo cualquier batero por nagy). Este agarró lo más básico de la materia (La jugada de Ringo por Nagy). Si se lo sacas el tema es una cagada. Ese detalle de un tipo limitado como Ringo hizo una canción hermosa. Y como esas muchas. Entonces quiero apuntar a eso. La banda va mutando a un combo pesado, grande y creo que va a sumar mucho en grandilocuencia, cosa que no me molesta en lo absoluto. Me parece que está bueno que una banda tenga cierta arrogancia si tiene la capacidad. Quizá para algunas visiones esta mal. Que la banda sea casi bombástica y bueno… si alguno quiere hacer gala de la humildad… no somos superiores pero no somos todos iguales. Hacemos lo que hacemos y subimos a un escenario porque queremos hacerlo así. Lo demás se verá y quien quiera verlo se suma. No hay drama. La diferencia esta marcada por eso: lo hago, si te gustó disfrutalo y, sino, por la puerta que entraste es por la que saliste. No hay obligación de nada.